Cierta oportunidad para las ruinas

LORENZO PLANA

Walter Benjamin
El origen del Trauerspiel alemán.
ABADA Editores, 243 pp.

Hay Quijotes harto nobles. Benjamin morirá en el fondo de su locura pormenorizada.
Walter Benjamin se suicida en el Pirineo. Cual nuevo hidalgo en plena soledad, será el último gesto de su vida. Libro fundacional, publicado en 1928, “se trata del trabajo que Benjamin presentó como tesis de habilitación en la Universidad de Frankfurt, que lo rechazaría”. La teoría de este opúsculo va a parar a la gloria de las ruinas: el estrato más
verdadero. Y en ello, tal vez, queda emparentado con el mayor retrato jamás esbozado de un ser justo: Don Quijote. Desconocemos si Walter, en el último instante, en las ruinas, comprendió su locura; pero El origen del Trauerspiel alemán explica cómo el teatro barroco muestra el estado final de un hombre, cuando la percepción postrera recorre como un relámpago la vida precedente, dotándola de un sentido filosófico. Termina el trabajo de Walter Benjamin: “En el espíritu de la alegoría se halla desde un principio concebido en tanto que ruina, el fragmento. Si otras formas distintas resplandecieron con la majestad del primer día, en el último la imagen de lo bello ha quedado fijada de esta forma”. ¿Cuántas personas deben su integridad moral a Don Quijote de la Mancha? Y más allá de esta reflexión, más allá de lo estrictamente vital y literario, y del estudio acerado del drama barroco, éste es también todo un ensayo sobre la estética, sobre la filosofía de la historia y teoría del conocimiento. La propia biografía del pensador enmascara a su libro. Benjamin abraza su “verdad” en el triunfo de la alegoría: significa el fin de la época clásica, en la que la autonomía de la obra era respetada, mientras que en tal alegoría corresponde en cambio a la forma el desarrollo a trompicones de la historia. No hay un relato absoluto. La bravuconada de los autores alemanes de ese período, dándoselas de nuevos clásicos, es toda una tronera por la que desembarcar sus intuiciones. El Trauerspiel confiere nueva luz: la historia como lugar de escombros. Walter Benjamin desarrolla su visión a partir de este detalle del Barroco: triunfan los fragmentos. Las ideas son a las cosas lo que las constelaciones a las estrellas: el origen. Al adentrarse en zonas dudosas, no hay tal caída. El límite es empezar. ¿En el instante último Benjamin pensó un poco en aquel trabajo que los académicos de Frankfurt rechazaron? Se hubiera cerrado un círculo.

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà. Els camps necessaris estan marcats amb *

Control * Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.