Contra el dolor

Enric Boluda-M Hût
Nit americana
Pròleg de Xavier Macià
Pagès Editors, 103 pàgs.

________________

LORENZO PLANA
Intenso poemario donde la indagación en la forma amansa el daño de un desamor

Enric Boluda-M Hût (Granollers, 1978), de algún modo es, y no es, el Enric Boluda Martínez que podemos conocer personalmente. Nos encontramos pues ante un heterónimo, y este dato resulta revelador: obviamente existe una voluntad de esconderse en una identidad indirecta, hecho que se palpa y siente a lo largo de todo este libro de poemas. La expresión “nit americana”, precisamente, hace referencia a esa técnica cinematográfica que consiste en filmar escenas nocturnas durante el día, obteniendo ese simulacro que implica la noche por el día, pero también, aquí, el olvido en lugar del recuerdo, el silencio por la palabra, la soledad por la compañía, la tempestad por la calma, la angustia por la serenidad, el pasado por el presente, el caos por la forma… De todo esto nos habla el magnífico y esclarecedor prólogo de Xavier Macià, texto que hace especial hincapié en cómo, según la sentencia de Carles Riba, “la poesía és joc, però també foc”. Macià hace un pormenorizado estudio del aspecto puramente formal de todos estos sonetos, sus rimas interiores, la disposición de los versos en las estrofas, al tiempo que nos avisa de que hay que ir descifrando poco a poco los trucos que nos ofrece Boluda. Como si el núcleo temático de este poemario tan duro necesitara de algún tipo de muleta, de algún tipo de defensa, seguro que es el distanciamiento que ofrecen estos sonetos blancos, esa plasmación clara y luminosa, ese “cálculo de estructuras” que reinventa la modalidad, lo que consigue hacer vibrar en el libro la fisonomía de una personalidad en cierto modo rigurosa, y con ello también paradójica.
Comprende el lector esta opción, porque si hay algo llamativo y valioso en este libro, se trata sobre todo de la manera en que se nos hace próximo, revelador. Y es que aquí, a pesar del “simulacro”, aquí percute una voz sin falsa afectación, que asume la esencia de su realidad: la del dolor. No se trata de relatar todos los vaivenes argumentales del libro. Hay un padre y unos hijos. Hay un desengaño amoroso. Hay un final que lucha por la serenidad. Se trata de recalcar cómo el autor logra no resultar patético o narcisista, cómo su uso de la ironía le salva en tantas ocasiones. Boluda quiere que su particular orden lo cure de la temática “demasiado humana”. Los sonetos actúan como brida ante el corazón atormentado. De hecho, ese es el logro de Nit americana: por mucho que intuimos la dimensión del daño, nada en este libro resulta plañidero o autoindulgente. La cadencia y el ritmo, precisos y exactos, abocan a una suerte de caleidoscopio sentimental sabiamente modulado.
Finalmente, y resulta obvio, se hace obligado recalcar la belleza de algún poema en concreto: “Joc de mans”, “Cafè”, “La dolce vita”, o el poema que da título a todo el conjunto, “Nit americana”, los cuales atestiguan y refuerzan la existencia de un auténtico sentido general. Acaso el último resultado de la lectura de esta obra no sea otro que el de una nueva paradoja. Porque a fin de cuentas, y muy a pesar de todo lo que ha batallado el poeta formalmente, tenemos la sensación de haber pasado por un mundo que tiembla. Como si las grietas de algún tipo de salvación nacieran de adentro, de muy adentro de este libro que, a pesar de su amargura, se nos clava hondo como un gesto entrañable que queda ya guardado firmemente en nuestra memoria.

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà. Els camps necessaris estan marcats amb *

Control * Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.